domingo, 15 de julio de 2012

My first, my last, my everything

Ay, ay, ay... El gran, el enorme, el incomparable Barry White.
Sus canciones son más que canciones. Hay que escuchar atentamente la letra, entenderla, sentirla, apreciarla. Y hay que apreciarla de verdad. Porque si no la aprecias de verdad, corres el riesgo de ser atrapado por su ritmo, y en menos que nada te pones a bailar sin ni si quiera darte cuenta. Porque así son de contagiosas sus canciones. Y entonces, pasa por tus oídos con ritmo pero sin sentido. Con todo el que tiene.... Sería una pena.

Comprendela, compartela y luego, bailala. :)



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